El Dr. Maurizio Battino, investigador científico y director de la Fundación Universitaria Iberoamericana (FUNIBER), en su sede en Italia, participa en un estudio que plantea el uso de la coenzima Q (CoQ) como una herramienta terapéutica clave para mitigar los efectos del envejecimiento y las enfermedades asociadas a la edad. La investigación, publicada en la revista científica Molecules, revisa de manera exhaustiva las funciones celulares de esta molécula y su potencial en intervenciones dietéticas para mejorar la salud y la longevidad.
El envejecimiento es un proceso biológico complejo vinculado estrechamente a la función de las mitocondrias y al aumento del daño oxidativo en las células. La coenzima Q, también conocida como ubiquinona por su presencia ubicua en la naturaleza, es una molécula esencial que el cuerpo sintetiza de forma natural, pero cuyos niveles tienden a disminuir significativamente con el paso de los años en diversos órganos y tejidos, especialmente en el corazón y el cerebro. Esta reducción afecta tanto la producción de energía celular como la capacidad del organismo para defenderse de agresiones externas.
En este contexto, el estudio en el que participa el Dr. Battino describe cómo la CoQ actúa como un componente vital de la cadena de transporte de electrones en la mitocondria, siendo fundamental para la bioenergética celular. Un aspecto distintivo de esta molécula es su versatilidad química, ya que puede asumir tres estados redox: ubiquinona (oxidada), ubiquinol (reducida) y ubisemiquinona (parcialmente reducida). Esta capacidad le permite ser el único antioxidante liposoluble sintetizado endógenamente capaz de prevenir con eficacia la oxidación de lípidos, proteínas y ADN.
Además de su función energética, la investigación profundiza en el papel de la CoQ en la señalización celular y la prevención de la muerte celular programada o apoptosis. Se destaca que la CoQ ayuda a inhibir la apertura del poro de transición de permeabilidad mitocondrial (mPTP), un evento crítico que, de lo contrario, desencadenaría la cascada de muerte celular. Asimismo, el estudio menciona su participación en el mantenimiento del pH ácido en los lisosomas, lo cual es vital para la degradación de residuos celulares.
Respecto a la inflamación, se analizan los mecanismos moleculares por los cuales la coenzima Q ejerce efectos protectores al influir en la expresión de genes dependientes del factor nuclear κB (NF-κB), modulando así la respuesta inflamatoria sistémica. Los resultados de la revisión indican que, si bien la suplementación con CoQ no aumenta necesariamente la esperanza de vida máxima en sujetos sanos, sí es crucial para evitar el acortamiento de la vida debido a insultos oxidativos y enfermedades mitocondriales.
Finalmente, los autores subrayan la importancia de la biodisponibilidad en las terapias dietéticas. Dado que la absorción de CoQ es limitada, el estudio sugiere que las formulaciones nanoparticuladas o solubilizadas podrían ser determinantes para que los beneficios terapéuticos alcancen tejidos con baja capacidad de captación, como el sistema nervioso central, abriendo nuevas puertas en el tratamiento coadyuvante de enfermedades neurodegenerativas.
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